Es innegable que en las últimas dos décadas la aparición y evolución de las nuevas tecnologías y sobretodo de Internet han transformado nuestra forma de relacionarnos con el mundo en todos los aspectos, de hecho aunque los que ya tenemos una cierta edad no queramos reconocerlo, es bastante seguro que en más de una ocasión nos hayamos sorprendido a nosotros mismos preguntándonos cómo nos las arreglábamos para gestionar según qué situaciones antes de la existencia de esta Red imprescindible, que se ha colado día a día en nuestras vidas casi sin darnos cuenta. Y así, los que hemos vivido, aprendido, estudiado, y nos hemos comunicado con los demás durante años sin la existencia del teléfono móvil ni de Internet, al echar la vista atrás aún percibimos con más certeza esta transformación en la que, sin duda, dada la abrumadora cantidad de datos a los que actualmente tenemos acceso en un solo click, era de esperar que la formación fuera una de las disciplinas que más sufriera una revolución, hasta el punto de que hoy en día el sistema de aprendizaje ha dado un vuelco casi total, en el que la mayoría de carreras universitarias, cursos y seminarios basan la mayor parte de su temario en formación online, mucho más flexible, dinámica y activa que la tradicional, permitiendo al estudiante personalizar el contenido, adaptarlo a su ritmo y horarios accediendo al material formativo en el momento en que lo necesita (cuando en la formación presencial es justo al contrario), y teniendo además a su alcance diferentes herramientas audiovisuales e interactivas que hacen el aprendizaje mucho más ameno y enriquecedor, aumentando así la motivación del alumno y reduciendo en muchos casos el tiempo en el que se finalizan con éxito los estudios.

También es importante señalar que la enseñanza online  permite al alumno estudiar en universidades de otras ciudades e incluso de otros países, y acceder a docentes, profesionales y expertos a los que no podría optar de forma presencial, sin necesidad de trasladarse geográficamente, lo cual es una enorme ventaja ya que aporta, además de una evidente comodidad, una calidad a la formación desconocida hasta hace relativamente pocos años.

Aún así no es oro todo lo que reluce y la formación online puede llegar a ser ser un arma de doble filo para aquellos estudiantes sin demasiada fuerza de voluntad y que no estén dispuestos a auto imponerse una disciplina de estudio ya que, puesto que el alumno estudia solo la mayor parte del tiempo, es mucho más difícil controlar las horas que invierte y el rendimiento que obtiene de ellas, con lo que se deduce que para sacar el mayor partido de este tipo de formación es primordial trazar un buen plan de estudio y cumplirlo, mantener una comunicación constante y fluida con los profesores y el resto de alumnos que estudian nuestras mismas materias, y utilizar correctamente las herramientas que Internet pone a nuestro alcance, de esta forma sacaremos el máximo rendimiento a nuestro tiempo y disfrutaremos aprendiendo.

Beatriz Afán de Ribera

Responsable de Formación

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