Podría decirse que deberíamos cumplir un sin fin de requisitos para convertirse en un buen y gran líder, tales como son los valores, la capacidad de comunicarse, la proactividad, la inteligencia emocional y social; con capacidad de planear y plantear; de fijarse metas, de ser emprendedor…

Tienen en común todos los líderes del mundo esa fuerza interna que se mueve para lograr lo que nos proponemos; es importante tener ese propulsor que impulsa y entusiasma, que permite vibrar de manera afín hacia lo que se quiere y se pretende conseguir. Sin pasión por nuestra visión – “la esencia vital y actividad motora” – no hay motivación y por ende menos compromiso.

Otras de las cosas a tener presente son la virtud de la perseverancia y de la paciencia que juntas hacen el equipo imprescindible; a primera vista no parece que tengan algo que ver, pero ambas virtudes se relacionan y son importantes para el desarrollo personal y profesional, ¿qué pasa sin ellas? que son muchas las veces en que la perseverancia se quiebra por no tener paciencia en la espera.

No lo hago, no puedo hacerlo, quiero hacerlo, ¿Cómo lo hago?, trato de hacerlo, puedo hacerlo, lo hago.

Todo esto demuestra que no basta con querer “hacer”, lo importante es que “nos apasione nuestro objetivo”; que nos agite tanto que probablemente sea necesario intentarlo una y otra vez para lograr lo que nos proponemos; quizá sea importante replantearnos el objetivo en alguna ocasión; tal vez caigamos en un socavón de inseguridades que nos hagan creer que ya no tiene caso seguir luchando en muchas situaciones que se pueden presentar a lo largo del camino, lo importante es no perder de vista lo que queremos y pretendemos conseguir, hay que intentarlo tantas veces como sea necesario, con actitud, insistencia, seguridad y teniendo la certeza de que si nos lo proponemos y somos pacientes el fruto de nuestra constancia y trabajo, va a llegar tarde o temprano.

Sabemos que cada proceso tiene su ciclo y sus tiempos, por ello la perseverancia enseña a que aprendemos a actuar con disciplina, compromiso, responsabilidad, poder de decisión y firmeza frente a los retos que se afrontan cada día y que nos permite actuar de manera  positiva y objetiva en las dificultades, con la capacidad de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas.

Cuando se quiere emprender, se debe intentar una y otra vez, manteniendo siempre la misma pasión y energía que cuando se empieza, contando con apoyos esenciales, de lo contrario nos veremos rezagados ante el primer obstáculo con que nos encontremos..

En nuestro alrededor tenemos y vemos cada día a héroes y a heroínas anónimas, a emprendedores que consiguen grandes logros, aportando su semilla a nuestro entorno y que se sienten realizados en su trabajo, desde el tesón y la firmeza; que han sido capaces de reponerse del fracaso, que han estado dispuestos a seguir y conseguir su sueño sin importar cuantos obstáculos se han interpuesto en su camino.

Eugenia Sanjuán

CEO Founder, Cal Tip

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